miércoles, 23 de noviembre de 2011

Mi habitación



Mi habitación es grande y espaciosa. Desde ella se pueden observar una cantidad inmensa de cosas. Todas las tardes, cuando el sol está a punto de ocultarse tras el horizonte, observo como mi vecino marcha a buscar comida para su familia, su hermano es muy esportista unque lo cierto es que nunca he tenido el valor suficiente para entablar conversación con él, hecho que me enfurece. Juego en el equipo de futbol del pueblo y su hermano en el de handball. Dicen que es muy bueno jugando y que lleva el numero 5. Algun dia iré a ver un partido de handball para ver como juega y así conocerle i hacernos amigos. El dia del partido fui q verle y vi a una chica guapíssima que parecia tenes perlas en lugar de ojos , era la capitana del equipo de animadoras, la dejé de mirar y me centre en el partido, a mi, me parecia que ese chico jugaba bastante bien auque solo jugó 10 minutos.
Quando acabo el partido se fue a duchar y yo lo esperé a la puerta del polideportivo para hablar con el y conocerle. Nos fuimos a casa hablando y desde ese dia ya somos amigos.

lunes, 1 de junio de 2009

Planes para el verano

Sé que este será un magnifico verano, no se porque, pero quiero que sea así y se como hacerlo.

Seguramente me pasaré los días trabajando por las mañanas, pero no me hace nada, porque tengo que ganar dinero para el viaje de Septiembre. Por las tardes iré a bañarme, puede que a la piscina, o quizás al lago o al río. Esto solo durante el tiempo que esté en casa, porque tengo también varios días: “Destinación Lérida”, con mi tía! Estoy segura de que me va a llevar a un montón de sitios y aunque sus hijos son demasiado pequeños, como vive en un pueblo cerca de la capital, espero poder conocer gente.
Probablemente me vaya también a Barcelona con mis primas, para ir de compras y todo eso que te obligan a hacer tus primas si da la casualidad de que están como una cabra.
Aunque sin duda, la razón por la que este verano será genial empieza el seis de Septiembre, ¡ya me veo en el aeropuerto, emocionada porque no he subido nunca a un avión y preparada para irme a Inglaterra con casi todos mis amigos!

En resumen, espero que este verano sea divertido.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Historia de intriga

A mis amigos les gustaban mucho las historias y películas de miedo, las leyendas urbanas y los misterios, demasiado. Yo las había odiado siempre, no entendía porque les gustaba pasarlo mal.
Un día me invitaron a pasar un fin de semana en casa de Carol, todos juntos, y me prometieron que no harían nada relacionado con espíritus, muertes y cosas de esas.
Durante el día lo pasemos genial, nos reímos, juguemos y hicimos un montón de cosas... pero llegó la noche, y cuando vi que el sol desaparecía y la luna llena adornaba el cielo, me entró el pánico, entendí que me habían engañado, sin que nadie me dijera nada y tuve la sensación de que algo malo iba a pasar.
No me sorprendí cuando me dijeron que querían jugar a la guija (o como se escriba ese maldito juego), que no pasaría nada y que solo tenia que poner el dedo en el vaso.
Les hice caso, porque no podía hacer otra cosa, y prefería estar con ellos que quedarme sola en la habitación.
Todo iba bien, Claire, que siempre había tenido un cierto afán por ser la bruja del grupo, recitaba las preguntas, y los demás nos concentrábamos en el vaso mientras Tom nos tomaba el pelo haciendo bromitas que no asustaban a nadie, hasta que se oyó algo que nos puso la piel de gallina.

“Dejadme en paz...” Pero tan flojo que todos deseemos no haberlo oído.

-Oye, Tom, deja de hacer bromas ¿vale?- Le dijo Anne un poco asustada.

-Yo no he sido...-

Se oyó otra vez lo mismo, pero más fuerte, como si se fuera acercando cada vez más a nosotros, estaba todo oscuro y yo estaba tan asustada que me eché a correr hacia el baño y me encerré allí. Escuché las risas nerviosas de mis amigos riéndose de mí, y me pareció ver una sombra por debajo de la puerta. Empecé a llorar en silencio del miedo que tenia.
Los gritos de mis amigos me hicieron llorar aún más, y, cuando se izo el silencio, no me atrevía a salir.
Tenia tanto miedo que creo que me desmayé, porque lo siguiente que recuerdo es a Anne abrir la puerta del baño y decir:

-Ya está, era una broma, estamos bien, vamos, sal.-

Y cuando le di la mano se transformó en un asqueroso espectro de dos metros que me dejó ver la horripilante carnicería que había echo con mis amigos antes de matarme a mí también.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Aquella noche no había dormido muy bien y cuando me desperté todo era diferente.

Aquella noche no había dormido muy bien, me había pasado horas dando vueltas en la cama sin saber que hacer, con los ojos cerrados pero sin dormir, dando vueltas a cosas sin sentido y preocupándome por tonterías... Después de horas así, conseguí dormirme, pero tuve pesadillas y cuando me desperté todo era diferente.

En el aire flotaba una extraña niebla, estaba sola y no estaba en casa... No había paredes y todo estaba blanco, hasta me parecía que flotaba, entonces miré abajo, y me di cuenta de que realmente mis pies no tocaban nada. Noté algo extraño en mi espalda, y vi dos pequeñas alas.

-¡Oh, Dios mío, estoy volando!- Me dije a mi misma, porque nadie más podía oírme, y me adentre en esas nubes blancas para poder ver algo.

Más tarde, descubrí que estaba sobrevolando una bonita ciudad, llena de luces, y también supe que era de noche, la extraña niebla que me cubrió antes eran las nubes, que de tanto en tanto me tapaban las vistas.

Era una sensación impresionante, poder moverte a tu antojo, sin que nadie te moleste, y en el cielo, el cielo es fantástico.

Pero las cosas buenas no duran para siempre, y las cosas que no parecen reales no duran casi nada, porque acostumbran a ser sueños.

Así que, cuando mi desagradable despertados sonó, y yo volví a la realidad sin ganas pero sin alternativa, nada era diferente de la mañana anterior.

miércoles, 22 de abril de 2009

Viaje en la máquina del tiempo

Era un viernes por la noche normal, yo me había quedado despierta hasta las tantas mirando una película y todos dormían. Solo se oían unos sutiles ronquidos y la televisión.
La película se acabó por fin, y me fui a la cama.
Aquella noche, no me costó nada dormirme.

Estaba sola, sola en un inmenso lugar, pero todo se veía negro. ¿Dónde me encontraba? Flotaba por la nada y, de pronto, empecé a caer.
No me dolió, pero acabé en el suelo de una inmensa ciudad situada en una isla. Delante de mí tenia un precioso barco. Parecía que estaban dando una fiesta, y no sé por qué, me decidí a subir. Había un montó de gente vestida de gala, pero con ropa anticuada, y los muebles eran todo antigüedades. Una simpática muchacha estaba apoyada en la pared, sonriendo y mirando a alguien. Me acerqué a ella.

-Perdone, ¿qué día es hoy? y ¿dónde estamos?-
Me miró extrañada, como si estuviera loca, no la culpo, pero me contestó.
-Estamos en Londres, hoy es viernes, 8 de Septiembre de 1888.-
-¡Vaya, la época de Jack el Destripador!-
-¿Qué?-
-Ah... nada, nada...- Al fin y al cabo, era mejor no encontrarse con ese personaje.

Había viajado en el tiempo, sin saber como, y ahora estaba atrapada en una época de desesperación para todo Londres, llena de crímenes y de miedos. Me empecé a asustar... con lo bien que se estaba en mi cama.

Aburrida como estaba de no hacer nada, me adentré en la ciudad, lejos del barco, para investigar un poco. Entonces lo vi. Un hombre vestido de negro seguía sigilosamente a una mujer. Ella iba borracha, se tambaleaba de un lugar a otro, iba vestida con una falda muy corta y un top estrecho y escotado. Era una prostituta, y yo sabia quien era. Annie Chapman. Una supuesta víctima de Jack, y si la chica no me había mentido con lo de la data, quien la perseguía era el mismo destripador, para matarla.

Intenté gritar, para que alguien la ayudara, pero era demasiado tarde, el hombre la había cogido por la espalda y...

Me desperté en la cama gritando. Las gotas de sudor me recorrían la frente, pero solo había sido un sueño. Un sueño tan horroroso como real. Y me olvidé de la extraña máquina del tiempo que había sido mi imaginación, para poder dormir tranquila aquella extraña noche del 8 de Septiembre de 2009.

miércoles, 4 de marzo de 2009

El mundo interior de mí zapato.

Des de pequeña, siempre me había imaginado un mundo diferente al mío, por la simple razón de que el mío lo odiaba. Había tenido miles de sueños despierta, había inventado millones de personajes totalmente distintos entre ellos que podrían vivir en mis mundos imaginarios... pero nada de eso se izo real nunca. Así que, después de tantos años, no esperaba encontrarme con aquello...

Suspiré y miré por la ventana. No era el mejor día de mi vida que digamos y permanecía sentada, mirando la lluvia que caía del cielo, sin nada que hacer y sin ganas de hacer nada. Mi imaginación se disparó, y empecé a pensar que estaba en el reino del cielo, que había castillos enormes... y el suelo era de nubes... hacia mucho sol, y se estaba bien. Por eso, no me sobresalté cuando oí una voz como de enano.

-¡Ñeeeee!-

¿Qué era eso? No entraba en mis sueños aquel chillido, así que, muy pesadamente, volví al mundo real.
Pero no me lo pareció, porque cuando abrí los ojos, vi un ser diminuto, verde, con la nariz alargada y unas orejas como puntiagudas. ¿Qué era eso? No pude estarme de grita del susto, suerte que estaba sola en casa.

-¿Qué eres?-

-¡Soy el duende que vive en tu zapato! Me llamo Gruyerteen, encantado.

-¿Cómo? ¿Qué?- Estaba boquiabierta, y el duende sonreía, me pareció que hasta con prepotencia, pero el que él fuera diminuto y mi miopía no ayudaban a que pudiera ver-le claramente. Me tranquilicé, después de un buen rato, le sonreí y, pensé que eso seguramente era un divertido sueño.

-Muy bien. ¿Qué quieres?- Él sonrió.

-¡Soy el alcalde del pequeño pueblo que vive dentro de tu zapato izquierdo!- Gritaba, como si yo no pudiera oírle bien o estuviera muy lejos. –¡He venido a pedirte que no nos aplastes más!-

Me puse a reír.

-¡Pero ese es mi zapato! ¿Cómo no voy a aplastaros?- En ese momento sacó un papel de su pequeño bolsillo. Era muy largo y parecía un pergamino. Empezó a leer un montón de cosas de los Huluiters, que por lo que entendí era su especie, seré que vivían en los zapatos de los Homo sapiens. Llegó un punto que no pude más, y empecé a destornillarme de risa.

Debí quedarme dormida. Cuándo desperté, Gruyerteen ya no estaba, o quizás no había estado nunca allí. Pero, cuando fui a ponerme mi zapato izquierdo, vi el diminuto pergamino, lleno de letras tan y tan pequeñas que hubiera necesitado las gafas para verlas. Miré el zapato y el pergamino, alternativamente, tres veces. Finalmente, me decidí. Cogí mi par de zapatos y lo puse en el balcón, sonriendo.
-¡Está bien, señor Gruyerteen! ¡no aplastaré nunca más su preciosa ciudad!-

Y aunque me pareció oír un “gracias”, yo ya había ido a buscar mis gafas, con el pergamino en mano.